Sé que a muchos les sonara a cuento chino, otros me darán la enhorabuena y otros simplemente lo ignoraran. Pero puedo decir que hoy ha sido uno de los días más importantes en mi vida como pescador de spinning.

Todo comienza en una tarde normal y corriente donde se me pasa por la cabeza ir un rato al maravilloso afluente del Tajo, “Almonte”.

Parece que todo transcurre con normalidad. Una picada de un BlackBass y poco más. Probando señuelos de todo tipo sin parar durante toda la tarde y solo una misera picada.

Después de tres horas en mi cabeza solo cabía el pensamiento de irme a casa, pero como pescador no puedes matar ese gusanillo que te queda siempre antes de irte. Quieres más y más, por la adrenalina que te genera la pregunta “¿y si es el momento?”.

En mi caja de señuelos me quedaban pocos recursos, ya que había probado crankbaits, vinilos, paseantes, etc.

Me viene a la mente una maravillosa Rapala articulada que nada a un par de palmos de agua y me da por colocarla.

Realizo un par de lances si existo alguno, pero al tercero a tan solo unos 3 metros de mi ¡¡¡PAMMMMMMMM!!!. “¿Qué ha sido eso?”

Mientras mi caña rozaba el agua mi mente solo podía preguntarse qué animal tenía en el otro extremo del sedal.

” ¿Un lucio? Nooo , tira demasiado. ¿Una lucio perca? No creo, no suelen poner mucho peso. ¿Un barbo? puede ser pero tampoco me pega este tipo de tirones.”

Después del gran esfuerzo de luchar con este portentoso animal, llego a la media hora con existo.

Y ahí está, mi primer siluro a spinning. De unos 20 kilos de peso y entre 1,20m y 1,40m de largo.

Mis nervios afloraron rápidamente y una pareja que se encontraba allí me ayudaron a sujetar la caña. Me voy a por el guante sin perder tiempo, pero mientras intentaba arrastrarlo a la orilla ocurre el más trágico final para un pescador, la rotura de sedal (teniendo en cuenta que llevaba de 6 kg/0,20mm para BlackBass ya era mucho que lo hubiera aguantado).

Aunque para algunos les parecerá un desenlace triste, para mí ha sido todo lo contrario. Pude tocarle, apreciarle y ver a ese magnífico monstruo de nuestros ríos. Volvió a su habitad, donde pasará el resto de su vida aunque espero que pueda quitarse ese señuelo que tanto me gustaba.

Estoy feliz y orgulloso de que la naturaleza me haya podido ofrecer esta oportunidad, seguiré intentándolo hasta que pueda obtener mi prueba gráfica pero hoy me he hecho mayor en esta maravillosa modalidad de pesca.

Por siempre, pescador.

Captura y Suelta

David Plata
www.riscosextrem.com

1 Comentario

  1. Una tarde con un final entretenido y especial. Un relato muy detallado y vívido del momento. Enhorabuena. Con lo que hay en ese río es muy probable que repitas. Y entonces, estoy convencida, de que tu cámara y tu estaréis preparados para deleitarnos con imágenes sin duda memorables. Sigue poniendo esas fotos tan estupendas, que nos acercan a la naturaleza. Gracias por lo que nos enseñas tanto con las imágenes como con los comentarios, con su punto de curiosidades.

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